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Gestión ONG, Redes Sociales

Reflexiones sobre barreras recurrentes en los procesos de cambio en las ONG, a propósito de la jornada Sobre TIC para el Cambio Social

(Parte originalmente publicado en el servicio de noticias sociales de la Fundación Luis Vives)

El pasado 19 de enero asistí a la jornada “Del Cambio Tecnológico al cambio social: ideas, propuestas, críticas de las ONG para un mundo en transformación” organizada por RedxlaSalud y Facecoop.

Durante la jornada y al salir de ella un pensamiento rondaba mi cabeza: ¿porqué hablamos siempre de las barreras actitudinales y de liderazgo en temas tan dispares relacionados con la gestión de las ONG? Llevo unos cuantos años trabajando en este sector y tanto si se trata de planes de formación, nuevas herramientas de evaluación, planificación estratégica, nuevos modelos de gestión (general, de proyectos, de procesos, de personal, de voluntarios, etc.) …., es recurrente que una de las barreras para la implantación de cualquier tipo de cambio, sea siempre las mismas: acitudinales de rechazo al cambio  o de falta de liderazgo por parte de las esferas de gobierno de las organizaciones.

Recuerdo que un día una profesora de una escuela de negocios, de forma distendida durante un café, me contaba que estaban diseñando la metodología para realizar un estudio sobre la innovación y creatividad en las ONG españolas. Me dijo que esta consideraba como parte del trabajo de campo, el realizar entrevistas a personas vinculadas con el sector. Le pregunte que de que nivel de responsabilidad. Su respuesta: Directivos. Mi reacción: el estudio no va a ser representativo de la realidad: la innovación y creatividad normalmente nacen, surgen y se estancan de manos medios para abajo.

Dado que el medio en el que nos movemos es cada vez más adverso (recortes, poco apoyo de las empresas y los particulares, aumento en la demanda por nuestros servicios de personas afectadas por la crisis….) necesitamos urgentemente innovación y creatividad, para ello necesitamos que en nuestras organizaciones se de el ambiente adecuado que las fomente. ¿cambiaran de actitud nuestros directivos? probablemente algunos sí, otros no, pero en todo caso la difícil situación por la que atravesamos ya esta produciendo cambios: desde solamente unos cuantos meses percibo un cambio de discurso en las organizaciones, ahora hablan más abiertamente de las ventajas de realizar alianzas entre ellas y con otros sectores (como las empresas, vistas antes normalmente con recelo). Toda situación tiene un lado positivo,… espero.

Volviendo a la jornada esta dio inicio con la respuesta por parte de los ponentes (Nadia González –Greenpeace-, Neyda Romero -Amnistía Internacional-, Xosé Ramil -ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano-, Irene Milleiro –Actuable-, Luis Morago –Avaaz- y Verónica Castañeda -Coordinadora de ONGD de España-) a una pregunta planteada desde la organización: ¿Qué tipo de resistencias o barreras retardan la incorporación de las TIC en las organizaciones sociales?, un resumen con los principales aspectos (desde mi punto de vista) de sus aportaciones sería:

  • Actitudinales: relacionadas con el rechazo natural a experimentar el cambio que conlleva incorporar las tecnologías de la información y la comunicació (TIC) a la organización. Cambia la forma de trabajar, de liderar y de hacer sinergia entre equipos. Adicionalmente es percibido como un trabajo más que hay que añadir a la lista de tareas que se acumulan sobre la mesa.
  • Liderazgo: cuando este proceso no está acompañado por el apoyo expreso de la dirección, los problemas y falta de efectividad se multiplican. Hay que implementar la cultura digital en las organizaciones y normalmente esto se está haciendo de abajo arriba. Como señalaba Luis Morangoel liderazgo no es un ejercicio de suma cero, en Avaaz a cada persona se la anima a que piense y actúe como el director ejecutivo de la organización”.
  • Posición estratégica frente al grado y tipo de la participación de los grupos de interés: las TIC y en particular la web 2.0 es un canal de comunicación bidireccional, por ello cabe preguntarse por ejemplo: ¿hasta qué punto es políticamente correcto que la organización incorpore las aportaciones planteadas por los seguidores en twitter?
  • Contraposición de estructuras: dado que no se puede hablar de horizontalidad en la comunicación, si la organización es muy jerárquica.
  • Compartimentos estanco: en redes sociales es necesario que el uso de las mismas y la comunicación a través de ellas involucre a toda la organización, sin embargo, normalmente esta responsabilidad recae únicamente en el departamento de comunicación. Las TIC son transversales a la organización y, por tanto, debe incorporarse este principio en el lugar que se le dé dentro de la misma.
  • Formación y conocimiento de las herramientas, su potencial y sus riesgos:normalmente el conocimiento sobre el uso de estas herramientas no es genérico a toda la organización (se señalaba que suele ser menor en los niveles directivos), por lo que es necesario formar en la materia. En este punto hay que señalar que su uso tiene efectos positivos dentro de la organización que hay que potenciar y potenciales riesgos que hay que gestionar, sin embargo, a veces el temor a estos riesgos paraliza la incorporación de las TIC. En el caso de las redes sociales por ejemplo, el temor a una crisis de imagen derivada de la exposición en las mismas, paraliza su incorporación, cuando bastaría con prepararse adecuadamente para gestionarla.
  • Grado de implicación del público en redes sociales: existe un  nivel de compromiso del público con la organización en estas plataformas que no suele trasladarse en el mismo grado a acciones “reales”, por ello, el reto es conseguir ir más allá de un click.
  • Cambio de lenguaje en las diferentes herramientas: cada espacio tiene sus especificidades y hay que adaptarse a cada una de ellas. El tono, la frecuencia de actualización, etc., deben ser aquellos que mejor comuniquen en cada canal, tal y como señalaba Xosé Ramil el público homogéneo no existe”. Adicionalmente y como mencionaba Irene Milleiro, es necesario recuperar la emotividad en el mensaje, que es lo que nos permite conectar con el destinatario, en ocasiones empleamos términos que nos alejan de las personas. En este mismo sentido destacan las reticencias de las organizaciones a plantear directamente a los grupos de interés las necesidades de financiación que tenemos, normalmente no se integra la actividad de campañas con la de fundraising, con la pérdida de sinergias que esto conlleva.
  • Visión errónea de los recursos limitados: no se tiene en perspectiva el retorno que tiene la inversión en TICs para una organización y la posibilidad de recurrir a herramientas de bajo o cero coste como el software libre. En este punto suele olvidarse que las personas son una fuente de recursos ilimitados, y que podemos llegar a ellas a través de las redes sociales.

About Paola Bernal Fuentes

Trabajando en el tercer sector, el que se define por el no (no público, no privado) y el que me gustaría que se definiera con un sí: el que trabaja por las personas primero. Este es mi espacio de reflexión personal, libre e independiente de otras personas o de la organización para la que trabajo.

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